Los ciclos de la naturaleza

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Las plantas no podrían existir sin los animales y viceversa. Casi todas las especies de plantas superiores, es decir las que tienen flores, dependen de los animales para su polinización. Sin ellos no podrían existir; no podrían reproducirse. Por otra parte las plantas absorben el co2 que en exceso mataría a los animales y ellos inhalan oxígeno y expulsan anhídrido carbónico.
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El semillero de cebollas

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Las  cebollas, al igual que los puerros y los espárragos, son miembros de la familia de las liliáceas, es decir de la familia de los lirios.

Las plantas que nos proporcionan alimentos se pueden dividir en dos grandes clases; las monocotiledóneas y las dicotiledóneas. La mayoría de las hortalizas son dicotiledóneas, es decir, que cuando gemina la semilla brotan dos hojas, mientras que en las monocotiledóneas solo brota una hoja. Aunque la diferencia más importante entre ambas estriba en su modo de desarrollo; las dicotiledóneas crecen hacia afuera desde el borde de las hojas, mientras que las otras lo hacen desde la base de las mismas.

Los miembros de las liliáceas son monocotiledóneas, esto se ve fácilmente observando sus hojas, las cuales no presentan una red de nerviaciones como en las dicotiledóneas, sino que las tienen paralelas, recta cada una de ellas desde la base.

Esta forma tan particular de las hojas permite a las cebollas y los puerros almacenar los elementos nutritivos en los bulbos, los cuales no son más que un numeroso grupo de hojas basales comprimidas.

Las cebollas son plantas bianuales, durante el primer año acumulan alimentos que utilizaran en el segundo para florecer  y producir semillas. Gracias a esta característica nosotros podemos disfrutar de las cebollas en su primer año del ciclo y también podemos sembrarlas en su segundo año para obtener semillas.

A finales de invierno en el hemisferio norte, sembraremos las cebollas de semilla para recogerlas en el verano así poder continuar la especie. Para ello debemos elegir los mejores ejemplares, los más grandes, los más regulares, sanos…etc. con el fin de ir poco a poco mejorando la planta.

A principios de invierno, nosotros hacemos el semillero con la semilla recogida en el verano para que cuando llegue la primavera podamos trasplantarlas y conseguir una excelente cosecha  de cebollas.

Aunque si queréis saber cuándo es el momento de hacer los semilleros en vuestra zona lo mejor es preguntar a los hortelanos que tengáis alrededor. Es probable que no coincidan entre ellos pero, al menos os puede servir de orientación.

Podéis hacer los semilleros de diferentes maneras, hacerlo en bancal con siembra al voleo, como solemos hacer nosotros, o hacerlo en unidades individuales en recipientes adecuados para ello. En este segundo caso, aunque es mas lioso para hacer el semillero, es más sencillo cuando llega el momento del trasplante definitivo. A los cebollinos no les gustan las heladas, así que debéis protegerlo si en vuestra zona hiela. Lo mejor para evitar las heladas es tener un pequeño invernadero para los semilleros, en el caso de que no os sea posible procurad hacerlo en un sitio cálido y resguardado y si está orientado al sur (en el hemisferio norte) mucho mejor. En el hemisferio sur, al revés.

Animaos a hacer vuestro semillero de cebollas, veréis que es muy sencillo. Os dejo algunos  videos para que os sirvan de ayuda y que de este año no pase sin que hagáis vuestro propio semillero.



El huerto en invierno (Enero)

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Las personas que viven en la ciudad apenas se dan cuenta del cambio de las estaciones, pero cuando se posee un huerto todo cambia de dimensión. A partir de ese momento las estaciones adquieren una gran importancia; son ellas las que marcan el reloj biológico de la naturaleza. En cada una de ellas hay que realizar las tareas que van a permitirnos tener éxito en la cosecha, si se nos olvida una labor vital en una determinada época del año en algún otro momento futuro sentiremos las consecuencias.
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Bienvenidos a mi huerto

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Hace ya alguna decena de años, cuando yo era un niño, todos los campesinos tenían su propio huerto con el que se abastecían de verduras frescas durante todo el año. Al amanecer los gallos cantaban al sol y las gallinas ponían sabrosos huevos.  Casi todos los aldeanos criaban un cerdo, algunos pollos y conejos. Poseían al menos una vaca que les suministraba leche y fuerza motriz.
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