De la Pumarada al Llagar, sidra Asturiana

La elaboración de sidra casera en Asturias es más que una simple receta; es un ritual social, una herencia cultural transmitida de padres a hijos. Este proceso, que culmina con el escanciado y el disfrute en compañía, comienza en el corazón del paisaje asturiano: la pumarada.  En este video te lo contamos detalladamente.

1. La Cosecha: El Punto de Partida en la Pumarada

El viaje de la sidra comienza con la elección y recolección de las manzanas. El momento óptimo, conocido como la «pañada», es crucial para asegurar un equilibrio perfecto entre azúcar, acidez y taninos.

¿Cuándo recoger? La temporada de cosecha se extiende generalmente desde finales de septiembre hasta principios de noviembre. El indicador infalible es la propia naturaleza: la manzana está lista cuando, al sacudir ligeramente el árbol, cae al suelo por sí misma. Una recolección temprana dará como resultado un mosto demasiado ácido, mientras que una tardía producirá una sidra con menos cuerpo y potencial de fermentación.

El método tradicional: La técnica ancestral consiste en «varear» o «xiringar» las ramas del manzano con una vara larga y flexible. Esto provoca que solo las manzanas en su punto óptimo de maduración se desprendan. La recogida se realiza a mano, directamente del suelo, una labor que a menudo reúne a familias y amigos en una jornada de trabajo y celebración.

 

2. La Selección de la Manzana: El Secreto del «Coupage»

 

La calidad de la sidra reside en la mezcla, o «coupage», de diferentes variedades de manzana. No existe una única manzana perfecta, sino una combinación armoniosa que aporta complejidad al producto final. Las variedades se clasifican tradicionalmente en tres grandes grupos:

  • Ácidas: Aportan la frescura y actúan como conservante natural. (Ej: Raxao, Durona de Tresali).
  • Dulces: Proporcionan los azúcares esenciales que se transformarán en alcohol durante la fermentación. (Ej: Verdialona, Pérez).
  • Amargas o Tánicas: Otorgan estructura, cuerpo y ese característico regusto seco. (Ej: Clara, Panquerina).

Para una sidra casera equilibrada, una proporción común es aproximadamente un 50% de base ácida, complementada con un 25% de dulces y un 25% de amargas. Cada elaborador tiene su propia fórmula, a menudo un secreto bien guardado que define la personalidad de su sidra.

 

3. Lavado y Reposo: Preparando el Fruto

 

Una vez en casa, las manzanas deben ser lavadas para eliminar restos de tierra, hojas y otras impurezas. Un lavado a conciencia con agua es suficiente.

Tras la limpieza, es muy recomendable dejar que las manzanas reposen en un lugar fresco y aireado durante dos o tres días. Este breve periodo de maduración post-recolección permite que los almidones se conviertan en azúcares, concentrando los sabores y aromas que se liberarán en el prensado.

 

4. El «Mayado»: La Molienda de la Manzana

 

El siguiente paso es triturar la manzana para convertirla en una pulpa, conocida como «magalla». Este proceso, llamado «mayado» o «mallado», rompe la estructura de la fruta para facilitar la posterior extracción del zumo.

  • Método Tradicional: Antiguamente, las manzanas se machacaban manualmente con un gran mazo de madera («mayu») en un recipiente cóncavo de madera («duernu»).
  • Métodos Modernos Caseros: Hoy en día, es más habitual el uso de trituradoras mecánicas o eléctricas. Estas máquinas agilizan el proceso y garantizan una molienda homogénea.

El objetivo es conseguir una pulpa con trozos visibles, no un puré. Una textura demasiado fina dificultaría el drenaje del zumo durante el prensado.

 

5. El Prensado en el Llagar: La Extracción del Mosto

 

Llega el momento culminante: exprimir la «magalla» en el «llagar» (la prensa). Aquí es donde se extrae el alma líquida de la manzana.

La construcción del «Quesu»: El prensado se realiza construyendo una especie de «tarta» de pulpa, denominada el «quesu».

  1. Se coloca una base de tablas de madera limpias en el fondo de la prensa.
  2. Sobre esta base, se extiende una capa uniforme y generosa de «magalla».
  3. Se superpone una fina capa de listones de madera o una malla textil para facilitar el drenaje.
  4. Se repite el proceso, alternando capas de pulpa y separadores, hasta formar un gran bloque compacto.

La extracción del zumo: Una vez montado el «quesu», se comienza a aplicar presión de forma lenta y progresiva con el husillo de la prensa. Casi de inmediato, un líquido ambarino y fragante comenzará a brotar por los costados: es la «sidra dulce» o mosto.

Este primer zumo, turbio y sin alcohol, es una bebida deliciosa por sí misma. A medida que la presión aumenta gradualmente a lo largo de varias horas, e incluso días, se irá extrayendo todo el jugo de la manzana.

Este mosto recién prensado es el punto de partida para la siguiente fase mágica del proceso: la fermentación, que transformará sus azúcares en la refrescante y espumosa sidra asturiana. Pero esa es otra historia que se desarrolla en el silencio y la penumbra de la bodega.